domingo, 26 de febrero de 2012

6TO SEM BACH -- FILOSOFÍA -- PLATÓN Y LA CAVERNA

La alegoría de la caverna de Platón (La República, capítulo 7) es probablemente una de las metáforas más delicadas de la historia de la filosofía. En ella se condensa la esencia del pensamiento platónico focalizada sin duda en su teoría del conocimiento.
      En el siglo V antes de nuestra Era, Platón se adelantó al mundo de Matrix. Su alegoría de la Caverna es el ejemplo más claro de la existencia de una realidad paralela a la que nuestros sentidos difícilmente pueden llegar.

     Platón presenta la imagen de unos hombres condenados a vivir en una caverna, atados de pies y manos. La única fuente de luz que poseen es el reflejo de un fuego que tras ellos proyecta extrañas sombras sobre las paredes. Todos sus sentidos están velados, distorsionados, y así, incapaces de conocer nada más que lo que se presenta ante ellos, atemorizados por los juegos de luces y sombras sin sentido aparente, pasan sus días.
     Llegado cierto momento uno de los hombres allí atrapado, intrigado y movido por un impulso interior que le apremia a buscar más allá, consigue zafarse de sus cadenas y vencer el temor que le infunde su entorno, avanzando por la gruta hasta su salida. La luz del sol le ciega en un primer momento pero poco a poco sus ojos comienzan a adaptarse y empieza a disfrutar del espectáculo que se presenta ante él: un mundo luminoso, lleno de colores y matices. Quedarse allí resulta tentador, pero habiendo contemplado la realidad, siente la obligación moral de compartirla con sus compañeros, de modo que descenderá de nuevo a la caverna para salvarles de su esclavitud.
     El periplo de este “cavernícola” hacia la contemplación de la verdadera realidad es aquel al que tratamos aproximarnos todos en nuestra búsqueda del conocimiento. Arrojados al nacer a un mundo de sombras, avanzamos por él valiéndonos de nuestros sentidos. Platón nos advierte de ellos pues, si bien es cierto que a través de ellos nuestra alma puede empezar a intuir la realidad, no son la forma última de conocimiento. Debemos, como aquel hombre, salir de la caverna, superar las meras percepciones, liberándonos de sus cadenas para así escapar de las sombras.
Notas: Fuente:  http://www.cadenaser.com/cultura/articulo/ser-historia-caverna-platon-matrix-antiguedad/csrcsrpor/20120106csrcsrcul_3/Tes

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